ANASTASIA y el fenómeno de Musicales Junior: el futuro del teatro musical nacional
Una ambiciosa producción de gran formato que consolida a una nueva generación de talentos emergentes, en cartelera solo hasta el próximo 6 de abril.
El teatro musical en España vive una edad dorada, pero más allá de las grandes marquesinas de la Gran Vía, existe un foco de luz que brilla con una intensidad especial por su pureza y su asombrosa profesionalidad. Se trata de Musicales Junior, una compañía que ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad palpable y necesaria dentro de nuestra industria. Actualmente, la formación se encuentra en plena racha de éxito con su producción de ANASTASIA, una propuesta que se representará hasta el próximo 6 de abril en el Teatro Salesianos Paseo de Madrid.
Lo que hace que este proyecto sea verdaderamente excepcional no es solo la calidad de lo que el espectador ve sobre las tablas, sino el motor que lo impulsa desde las bambalinas. Musicales Junior nació en 2021 bajo la bandera de la autogestión absoluta: es un ecosistema creado, organizado y sostenido íntegramente por jóvenes. Aquí, el concepto de "cantera" cobra un significado nuevo; no son solo intérpretes esperando una oportunidad, sino profesionales en formación que lideran cada área del espectáculo. Desde la escenografía y el vestuario hasta la compleja gestión de producción y comunicación, cada engranaje está movido por el talento emergente que asume la responsabilidad de levantar montajes de gran formato con un gran rigor.
El camino hasta llegar a la Rusia de los Romanov ha sido meteórico. La compañía ya ha demostrado su solvencia con títulos tan exigentes como GHOST , GREASE o la titánica LOS MISERABLES. Su trayectoria no ha pasado desapercibida para el gran público ni para la crítica especializada, acumulando hitos como el doble pase de oro en Got Talent España, su participación en los prestigiosos Premios Talía o su colaboración en el Concierto Sinfónico de Alan Menken.
En esta producción de ANASTASIA, el despliegue es total. Un elenco de 20 artistas y un equipo técnico de alrededor de 15 personas trabajan en una simbiosis perfecta para dar vida a esta historia de identidad y esperanza. La fuerza de esta "cantera" de artistas se hace evidente al observar a sus protagonistas, quienes ya cuentan con una trayectoria envidiable en la escena profesional. Al frente del reparto, compartiendo el papel de Anya, encontramos a Candela Camacho —a quien pudimos ver en la reciente producción de RENT en el Teatro Fernán Gómez— y a Carla Navarro. El joven Dimitry cobra vida a través del talento de Alberto Zorrilla.
El resto de la compañía completa un cuadro artístico de primer nivel con nombres que pronto serán habituales en todas las carteleras, como Carlos Bernal en el papel de Vlad, Marta Muiña como Lily, Juan Terol interpretando a Gleb, o Laura Vega como la Emperatriz Viuda. La producción cuenta además con la participación de Maria Martinez-Selles como la joven Anya y un ensamble de voces y personajes secundarios que dan profundidad a la historia, incluyendo a Nacho Aguado, Francisco Rodríguez, Francisco López, Adrián Díaz, Alejandra Vera, Noelia Calderón, Marta Cabrero, Juan García, Santiago Garretón, Diego Hernández, Marcos Pelado, Daniela Bravo, Abril Aguirre, Paula Domínguez, Sofía Nieto, Mario Sales y María Martínez.
La visión artística de esta producción está liderada por Sergio Aguado en la dirección, apoyado por Juan Terol como ayudante de dirección. La atmósfera del relato se construye a través del diseño de iluminación de Carlos Cabezas, la escenografía de Iván Elliot y la utilería de María Buigues y Clara Langa. El movimiento escénico corre a cargo de las coreógrafas Amalia Martos e Elisa Alonso, mientras que la estética se completa con el vestuario de Carmen Gómez y Beatriz Temes, junto a la caracterización de Marta Millán. Todo este engranaje técnico es coordinado por Tomás Jaureguizar en la dirección técnica y Daniela González en regiduría.
Musicales Junior representa un compromiso real con el futuro de las artes escénicas en nuestro país. Con la fecha límite del 6 de abril en el horizonte, asistir a una de sus funciones no es solo disfrutar de un gran musical, sino ser testigo directo del nacimiento de las estrellas que dominarán la escena nacional en los próximos años.
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