tracker
My Shows
News on your favorite shows, specials & more!
Home For You Chat My Shows (beta) Register/Login Games Grosses

INTERVIEW: Hablamos con Raquel Lojendio Y Alejandro Roy, protagonistas de LA EDAD DE PLATA

“Interpretar a Rosario es como intentar cantar un cuadro de Goya”: Raquel Lojendio nos explica los matices de esta nueva producción.

By: Jan. 15, 2026
INTERVIEW: Hablamos con Raquel Lojendio Y Alejandro Roy, protagonistas de LA EDAD DE PLATA  Image

LA EDAD DE PLATA es mucho más que un programa doble; es una ambiciosa propuesta que se instalará en el Teatro de la Zarzuela desde el 24 de enero. Esta producción, original de la Ópera de Oviedo y el Teatro Cervantes de Málaga, propone una "ucronía" dirigida por Paco López que funde en una sola narrativa dos cumbres de nuestra música: GOYESCAS de Enrique Granados y EL RETABLO DE MAESE PEDRO de Manuel de Falla.

La obra nos invita a una soirée ficticia en el París de los años 20, en la casa del pintor Ignacio Zuloaga, para reflexionar sobre el arte como refugio y salvación. Tras compartir un primer adelanto en vídeo de los intensos ensayos, en BroadwayWorld Spain hemos tenido la oportunidad de charlar con sus dos grandes protagonistas.

La soprano Raquel Lojendio y el tenor Alejandro Roy, que dan vida a Rosario y Fernando en la pieza de Granados, nos desvelan cómo es el proceso de rescatar personajes con más de un siglo de historia para insertarlos en una dramaturgia nueva, así como su visión sobre la identidad de la lírica española.

  

INTERVIEW: Hablamos con Raquel Lojendio Y Alejandro Roy, protagonistas de LA EDAD DE PLATA  Image

© Daniel Pérez

  

ENTREVISTA CON RAQUEL LOJENDIO

BroadwayWorld:  LA EDAD DE PLATA se presenta como una 'ucronía' que funde la música de Granados y Falla en una 'soirée' ficticia en casa de Zuloaga. Desde tu perspectiva como protagonista de GOYESCAS, ¿qué es lo que más te ha sorprendido de esta propuesta de Paco López que entrelaza épocas y visiones artísticas tan distintas en un mismo espacio escénico?

Raquel Lojendio: Más que sorprenderme, me cautiva cómo Paco López ha decidido apoyar la propuesta en una clave política. Me gusta mucho que haya puesto el foco en cómo la guerra hizo mella en artistas como Granados o Falla, que tuvieron que exiliarse.

Entonces, valoro mucho que haya puesto especial atención en este tema porque el arte y los artistas no podemos vivir aislados en una especie de mundo aparte; estamos directa y totalmente influenciados por las circunstancias sociales que nos rodean. Al final, a esas circunstancias les debemos también nuestra capacidad crítica, para lograr que el arte no sea solo estética, sino que siga siendo el referente cultural en cada país.

BWW: ¿Cómo definirias la esencia de esta producción y qué crees que aporta este formato de "díptico español" que no tenga una representación convencional de estas óperas?

RJ: Creo que esta propuesta tiene un valor especial para acercar la historia a todos los públicos, incluídos los más jóvenes, porque les permite descubrir la realidad tras los genios: el hecho de que Falla tuviera que partir al exilio o la muerte de Granados, que falleció en aquel barco tras haber estrenado precisamente esta obra en Estados Unidos. Todo ese trasfondo real tiñe la función de un romanticismo dramático que actúa como el hilo conductor entre las dos piezas. Unirlas de esta manera me parece un toque maestro de Paco López.

BWW: Siguiendo con la “ucronía”, tu personaje pertenece a GOYESCAS, una obra con más de un siglo de historia y una tradición estética muy marcada, pero aquí se inserta en una dramaturgia nueva (2023) con una visión contemporánea, y que los sitúa en la bohemia de entreguerras en París. Es como tener la visión de más de 3 épocas a la vez. ¿Cómo se encara el reto de interpretar a personajes 'antiguos' cuando deben habitar una narrativa tan diferente?

RJ: Lo encaro con mucha ilusión, porque Paco me ha planteado un recorrido fascinante. En la primera parte interpreto GOYESCAS, donde recae sobre mí todo el peso de ese gran rol, que es de una dificultad técnica altísima. Luego, no sé si os puedo hacer spoiler aunque es una reposición, pero la producción une las dos obras principales a través de PSYCHÉ, de Manuel de Falla. Ahí el reto es total, porque tengo que bailar en puntas mientras canto; ¡a ver si puedo!

Tras ese momento, me mantengo en escena durante toda la parte de EL RETABLO DE MAESE PEDRO, pero ya desde una faceta de actriz en un segundo plano. Es muy bonito porque, aunque yo he interpretado EL RETABLO infinidad de veces a lo largo de mi carrera, estar ahora presente como una mezcla de 'espectadora y actriz', disfrutando de mis compañeros desde dentro de la propia narrativa, es una experiencia preciosa.

BWW: ¿Han influido estas visiones diferentes en la manera física y psicológica de preparar el papel, o en el tipo de indicaciones que habéis recibido por parte de la dirección de escena?

RJ: Realmente, la estructura está tan bien planteada que no es una complicación excesiva separar ambas facetas. En la narrativa de la obra yo soy la misma artista a lo largo de toda la función: en la primera parte, como actriz, estoy ofreciendo ese espectáculo que es GOYESCAS. Por supuesto, ahí mi implicación es máxima, tanto vocal como artísticamente, porque es donde reside todo el peso de mi personaje.

Sin embargo, en la segunda parte yo me lo tomo como algo mucho más estético. Considero que en ese bloque el peso interpretativo y la mayor carga de implicación recaen sobre los actores. Como te digo, en ese momento, yo paso a ser esa 'mega actriz' que simplemente transita por allí, al igual que el resto de los compañeros que hemos protagonizado el primer acto. Es una transición muy orgánica dentro de la propia propuesta escénica.

BWW: Tu bagaje internacional te ha llevado a trabajar con directores como Sir Neville Marriner y las mejores orquestas europeas en repertorios de una exigencia inmensa. Tras haber pisado los escenarios más grandes del mundo, ¿qué es lo que te seduce de la lírica española para regresar a ella con un título como GOYESCAS?

RJ: Mira... te contesto con una afirmación: me considero una privilegiada cada vez que vengo al Teatro de la Zarzuela. Aunque no soy fan de absolutamente todos los títulos del género, tengo la suerte de que siempre me invitan a participar en obras que son verdaderos 'obrones'. He estado aquí con EL CASERÍO y con LAS GOLONDRINAS, que son maravillosas y tienen un empaque musical y una calidad inmensa.

En este caso, además, no venimos con una zarzuela al uso, sino con una ópera. Lo que más disfruto de cantar GOYESCAS es que el nivel musical es muy potente; Granados es un referente absoluto. De hecho, recuerdo que ya desde mis tiempos de estudiante trabajaba el aria que tengo que cantar ahora. Al final, lo que más valoro y disfruto de este regreso es, sencillamente, que se trata de muy buena música.

BWW: Frente a las grandes heroínas de la ópera internacional, ¿qué crees que hace única a la Rosario de Granados? o ¿en qué intentas tú hacerla única?

RJ: Intento recrearla basándome en esa capacidad que tenía Granados para escribir música española sin caer en el tópico de música de 'toro y pandereta'. No sé si me explico bien, pero para mí, interpretar a Rosario es como intentar cantar un cuadro de Goya; con sus matices, la filigrana del vestido, el detalle del encaje... Eso es Granados para mí.
Por eso, mi intención es que mi canto no se quede en un 'españolismo' superficial, sino en esa manera de llevar nuestra música a otra dimensión, alejándola de la idea simplista que a veces se tiene fuera de España. Humildemente, es lo que persigo, no sé si lo consigo. Pero mi reto es, sencillamente, intentar cantar un cuadro.

BWW: Sois un elenco muy amplio con cantantes, actores y bailarines; ¿se siente esa energía de "gran fiesta" que propone la obra incluso detrás de bambalinas? ¿Cómo está siendo la química en los ensayos?

RJ: Es un montaje realmente complejo porque confluyen muchísimos elementos: actores, bailarines, el coro... Entiendo que para un director de escena debe ser un gran reto, aunque Paco López ya lo ha montado en muchas ocasiones. No es fácil de montar, pero nosotros lo estamos disfrutando muchísimo, los bailarines son tan buenos... Trabajar con la coreografía de Olga Pericet es un auténtico regalo. 
A veces estás ahí ensayando y te quedas maravillada simplemente asistiendo al trabajo del cuerpo de danza y de los actores. Es como ver la unión de todas las artes en una sola pieza. Hoy, precisamente, es nuestro primer ensayo en el propio teatro después de haber estado en salas de ensayo externas, así que empieza otro mundo.

  

BWW: A colación de esto, entonces todavía no habéis podido ensayar ya con la escenografía y los audiovisuales integrados ¿Cómo influye el habitar físicamente ese espacio inspirado en la casa de Zuloaga a la hora de terminar de construir la piel de Fernando?

RJ: Me influye totalmente. Aunque ya interpreté esta producción en Málaga hace seis meses, cada teatro es un espacio distinto. Hasta ahora hemos estado en sala de ensayos marcando todos los pasos, pero hoy por fin pisamos el escenario. Como artista, necesito sentir ya las medidas reales, saber cuántas piruetas puedo dar o no y definir mis movimientos. Incluso detalles técnicos como la pendiente del suelo son fundamentales para la seguridad e interpretación. Pero más allá de lo técnico, está la magia: cada teatro tiene una energía propia y necesito sentirla cuanto antes.

BWW: Esta producción busca ensalzar el arte de los años 20 y 30 como una "salvación frente a la barbarie". En el mundo actual de 2026, ¿por qué crees que es más necesario que nunca que el público "repiense España" a través de esta mirada a nuestra Edad de Plata?

RJ: Pienso que, en el momento vital que atravesamos, tenemos que replantearlo todo frente al avance de los fascismos. La guerra fue lo que hizo que España se rompiera en mil pedazos, y mirar hacia esa época es, en realidad, mirar a nuestro pasado para entender nuestro presente y nuestro futuro. Es como eso que se dice de si quieres saber qué va a pasar en la historia, mira atrás para intentar evitar que la historia se repita; aunque ya vemos que es muy difícil que lo negativo no nos acabe rodeando de nuevo.

Básicamente, mi esperanza es que el público venga a disfrutar de la belleza de la puesta en escena y de una música como la de GOYESCAS, que lamentablemente no se representa mucho. Y si además se marchan con la reflexión de cuánto daño hacen las guerras al arte, eso ya sería un puntazo.

BWW: Si tuvieras que convencer a alguien que nunca ha ido al Teatro de la Zarzuela para que venga a ver LA EDAD DE PLATA,¿qué le diríais en una sola frase?

RJ: Yo te lo voy a decir con un ejemplo real: tengo dos hijos y el mayor, de 16 años, me decía que ya estaba harto de venir a ver mis espectáculos. Pero en cuanto le conté de qué iba la trama de esta producción y entendió que había un trasfondo político real, cambió de opinión y me dijo: 'Ah, entonces a lo mejor sí voy'.
Así que les diría esto: si quieren ver belleza, baile español, un elenco lleno de gente joven, actuación, música y, sobre todo, un mensaje político potente, que se vengan al Teatro de la Zarzuela. ¡Aunque me parece que ya está casi todo vendido!

  

INTERVIEW: Hablamos con Raquel Lojendio Y Alejandro Roy, protagonistas de LA EDAD DE PLATA  Image

© Elena del Real

  

ENTREVISTA CON ALEJANDRO ROY 

BroadwayWorld:  Desde tu perspectiva con un papel protagonista en GOYESCAS, ¿qué es lo que más te ha sorprendido de esta propuesta de Paco López?

Alejandro Roy: Lo cierto es que me parece una propuesta sumamente original. Unir dos óperas fundamentales para nuestro patrimonio, de compositores de la talla de Granados y Falla. Aunque GOYESCAS y EL RETABLO DE MAESE PEDRO son piezas muy distintas entre sí, el concepto de LA EDAD DE PLATA logra fusionarlas en una unidad narrativa donde todos los intérpretes participamos en ambas obras.

Paco López ha conseguido dar sentido a esa diversidad cronológica y estilística trasladándonos a una época compartida. El espectáculo nos sitúa en una gran fiesta en el París de principios del siglo XX, donde pasamos de ser personajes de la trama a convertirnos en invitados de una reunión rodeados de genios.

Se ofrece la oportunidad al público de ver personificados a figuras como Picasso o Stravinsky, e incluso a los propios Granados y Falla, interactuando en un mismo espacio escénico. Es un juego constante de espejos donde los actores cantan y los cantantes actúan. No quiero desvelar todos los detalles técnicos de cómo ocurre esta magia, porque es algo que el público debe descubrir y disfrutar en el momento.

BWW: ¿Cómo definirias la esencia de esta producción y qué crees que aporta este formato de "díptico español" que no tenga una representación convencional de estas óperas?

AR: En el caso de GOYESCAS, definiría la esencia de esta producción como una oportunidad de rescatar su fuerza dramática. Normalmente, esta obra se presenta en formato de concierto porque carece de una trama fácil de representar; recordemos que la obra se tuvo que adaptar a una ópera a toda prisa desde su obra pianística y Granados no vivió para realizar los cambios que tenía previstos.

Entonces LA EDAD DE PLATA nos ofrece la posibilidad de representar la ópera invitándonos a un juego escénico donde el arte y los personajes se entrelazan. Al presentar a los compositores introduciendo sus propias piezas, logramos una transición técnica y artística que dota de unidad a ambas obras. Es una propuesta sumamente interesante.

BWW: Siguiendo con la “ucronía”, tu personaje pertenece a GOYESCAS, una obra con más de un siglo de historia y una tradición estética muy marcada, pero aquí se inserta en una dramaturgia nueva (2023) con una visión contemporánea, y que los sitúa en la bohemia de entreguerras en París. Es como tener la visión de más de 3 épocas a la vez. ¿Cómo se encara el reto de interpretar a personajes 'antiguos' cuando deben habitar una narrativa tan diferente?

AR: Para abordar un personaje con tanto peso histórico, la clave está en respetar la esencia original de Granados. Lo fascinante de esta propuesta es que nos remite directamente a Granados y Falla, quienes a su vez nos toman de la mano para llevarnos aún más atrás, hacia los tapices de Goya o el universo de Cervantes.

Al situar todo esto en el París de entreguerras y bajo una mirada contemporánea, creamos un juego temporal muy enriquecedor y divertidp. En pleno 2026, gracias a los medios técnicos y artísticos actuales, podemos ofrecer todas esas capas históricas a la vez. Ahí reside el verdadero encanto de todo ello.

BWW: ¿Han influido estas visiones diferentes en vuestra manera física y psicológica de preparar el papel, o en el tipo de indicaciones que habéis recibido por parte de la dirección de escena?

AR: Al final en mi caso uno se deja guiar principalmente por la partitura. Como cantantes, solemos centrarnos más en la música que en la interpretación actoral, ya que de esa parte te dejas llevar de las manos de dirección de escena; en este caso, bajo la guía de Paco López.

Sin embargo, la partitura te permite jugar con dos estilos muy contrastados: pasamos de una música popular muy nacionalista a pasajes mucho más líricos y románticos. Es en estos últimos donde más disfrutamos, especialmente Rosario (Raquel Lojendio) y mi personaje, Fernando, porque está marcado por un lirismo bellísimo. El resto de las escenas, al integrar al coro y al ballet, son quizás menos participativas, pero nos conducen de forma inevitable hacia ese desenlace tan dramático.

BWW: Has cantado en los escenarios más emblemáticos del mundo, desde el MET de Nueva York hasta la Arena de Verona, interpretando roles de una exigencia física y vocal inmensa. Tras moverte en ese gran repertorio internacional, ¿qué es lo que te atrae de la ópera española para regresar a ella con un título como GOYESCAS?

AR: Lo que más me atrae es la oportunidad de participar en una obra tan relevante. En esta pieza, el papel con mayor peso es el de la soprano, Rosario; sin embargo, el tenor tiene partes muy bonitas e interesantes, como el dúo final. Pero sobre todo, creo que es fundamental que títulos como GOYESCAS EL RETABLO DE MAESE PEDRO estén presentes en las carteleras para que el público pueda disfrutarlos. Esta música es una auténtica joya; participar en ella es casi un deber, como quien va a ver Las Meninas.

BWW: ¿Qué diferencias encuentras en la manera de expresar las emociones en nuestro idioma y en la música de Granados frente a las óperas más conocidas del mundo?

AR: En realidad, no encuentro grandes diferencias. España posee un patrimonio lírico interesantísimo que la tradición, lamentablemente, relegó un poco al olvido, pero que estamos recuperando. Actualmente, se están rescatando partituras que son verdaderas joyas operísticas, más allá del género de la zarzuela, que también tiene una calidad inmensa.

Para un cantante, el desafío es el mismo. Si bien la escritura vocal varía en calidad técnica según la obra, no hay una brecha real entre el repertorio español y el italiano o alemán. Es cierto que Italia es la cuna del género y que su idioma, al ser más abierto y carecer de ciertas consonantes propias del español, facilita el canto; sin embargo, al final del día, las diferencias son más una cuestión de tradición y época.

BWW: Sois un elenco muy amplio con cantantes, actores y bailarines; ¿se siente esa energía de "gran fiesta" que propone la obra incluso detrás de bambalinas? ¿Cómo está siendo la química en los ensayos?

AR: La verdad es que está siendo un proceso muy fácil. Como ya estuve en el estreno original en el Teatro Campoamor de Oviedo, no he tenido que enfrentarme al reto de empezar de cero. El trabajo fluye con naturalidad, el ambiente es sumamente cómodo y hay una sintonía estupenda entre todos; estamos muy bien juntos.

BWW: ¿Cómo influye el habitar físicamente esa escenografía inspirado en la casa de Zuloaga a la hora de terminar de construir la piel de Fernando?

AR: Contar con el espacio real siempre es un apoyo fundamental. Estamos expectantes por pisar finalmente el escenario. Es en ese momento todo cobra sentido; ese entorno es el que nos permite que todo sea más fácil también.

BWW: Esta producción busca ensalzar el arte de los años 20 y 30 como una "salvación frente a la barbarie". En el mundo actual de 2026, ¿por qué crees que es más necesario que nunca que el público "repiense España" a través de esta mirada a nuestra Edad de Plata?

AR: Es fundamental recuperar el arte de aquellos artistas que, debido a las circunstancias históricas, tuvieron que sacar su obra adelante con grandes difcultades. Muchos de ellos vivieron en el exterior, y precisamente esa distancia fue la que impulsó su deseo de hacer algo significativo por su país. Tenemos ejemplos magníficos en esta producción: artistas que buscaron reencontrarse con el espíritu de Goya o con la esencia de Cervantes. Creo que todos debemos beber de esa tradición. Aunque siempre intentamos aportar algo nuevo y personal, la verdadera evolución ocurre cuando somos capaces de aprender de los que estuvieron antes que nosotros.

BWW: Si tuvierais que convencer a alguien que nunca ha ido al Teatro de la Zarzuela para que venga a ver LA EDAD DE PLATA,¿qué le diríais en una sola frase?

AR: Sinceramente, creo que vale mucho la pena ver este espectáculo porque ofrece un poco de todo. Es fascinante ver cómo los actores se transforman en grandes artistas sobre el escenario. Además, contamos con un ballet maravilloso, una bailaora excepcional y grandes voces, todo acompañado por una música que me parece, sencillamente, sobresaliente.




Don't Miss a Spain News Story
Sign up for all the news on the Winter season, discounts & more...


Videos