INTERVIEW: Verónica Ronda habla del cambio de su Donna a lo largo de los años
La actriz nos ha atendido en el Teatro Olympia de Valencia, donde la gira de MAMMA MIA! Permanecerá doce semanas a partir del 11 de abril
La gira de MAMMA MIA!, producción de ATG Entertainment, continúa su recorrido tras tres exitosas temporadas en Madrid confirmando el arraigo del título en todo el país, y podrá verse en el Teatro Olympia de València durante 12 semanas a partir del 11 de abril.
Allí nos ha atendido Verónica Ronda, quien interpreta a Donna desde el estreno de esta producción original en Madrid, resume el momento que vive el espectáculo con claridad: “Lo que estamos viendo es que el espectáculo arrasa allá por donde va”.
La actriz destaca además un fenómeno curioso: muchos espectadores que viajaron a Madrid para verlo han repetido ahora en su propia ciudad. “Ese público ha vuelto a repetir o está repitiendo en su provincia”. La gira está permitiendo que quienes no pudieron desplazarse a la capital vivan ahora el musical en directo, algo que Ronda califica de “muy hermoso”, especialmente cuando el público se acerca emocionado tras la función.
El contacto con distintas ciudades también ha revelado matices en la recepción del espectáculo. “La gente no se ríe lo mismo en el norte que en el centro de España que en el sur”, comenta la intérprete. Esa diferencia en el sentido del humor obliga al elenco a mantenerse en alerta constante. “Eso también nos hace a nosotros que mantengamos un poco el espectáculo más vivo aún”.
En cuanto a la logística de la gira, Ronda describe un ritmo vertiginoso: “Es muy rápido todo”. El equipo suele viajar por la mañana y ese mismo día, tras dejar maletas, comienza la adaptación al nuevo teatro. “A las 3:30 de ese mismo día estamos haciendo las pruebas de sonido, implantación de escenografía, todo el repaso de coreografías porque hay que hacerse al nuevo espacio y ese mismo día estrenas”. La sensación, según explica, es casi surrealista: “En cuestión de horas no sabes cómo, pero estás en otro sitio”.
Tras más de tres años con el personaje, la relación de Verónica Ronda con Donna ha evolucionado de forma orgánica. “He tenido la suerte de poder casi diseccionar”, afirma sobre el tiempo que ha podido dedicarle al papel. Incluso reconoce que le gustaría ver cómo era su Donna en la primera temporada, porque siente que “poco a poco se ha ido casi fusionando con mi piel”.
A pesar de la experiencia acumulada, los nervios no desaparecen: “Entro en la función con los mismos nervios”. Y añade que quizá tiene que ver con el nivel de exigencia que se impone: “Trato siempre de dotarlo de la locura que yo tengo en mi día a día, de mi sentido del humor”.
El segundo acto concentra buena parte del reto emocional. Ronda habla de ese tramo en el que sostiene durante más de veinte minutos una intensidad muy alta, especialmente en el momento de mayor ruptura dramática. Con el paso del tiempo, su aproximación se ha vuelto más intuitiva: “Casi ya no pienso, es como salgo y lo que hago es escuchar cómo está ese día el espectador”. Y en función de esa escucha, todo cambia: “Tus pausas van a durar un tiempo más o un tiempo menos”.
Con más de 1.290 funciones a sus espaldas, la Donna de Verónica Ronda sigue encontrando matices en cada ciudad y en cada noche. Y mientras el público continúe llenando los teatros y cantando con ABBA, MAMMA MIA! seguirá demostrando que la energía de esta isla griega itinerante está lejos de agotarse.

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