Analizamos el éxito de este género en nuestro país, desde sus grandes clásicos hasta la inminente llegada de la música de Alejandro Sanz con EL ALMA AL AIRE
Con la noticia confirmada hace unas semanas de que Stage Entertainment pone en marcha la producción de EL ALMA AL AIRE, el musical creado a través de la discografía de Alejandro Sanz, resulta imposible no detenerse a pensar en una realidad rotunda: el subgénero del jukebox es algo incombustible en nuestro país.
El teatro musical se ha consolidado como una de las opciones de entretenimiento más aclamadas en España. La cartelera actual goza de una salud envidiable, generando una base de espectadores cada vez más sólida que poco tiene que envidiar a grandes epicentros de la industria como Broadway o el West End. Pero dentro de esta inmensa y variada oferta, los musicales jukebox han demostrado ser infalibles y suponen la puerta de entrada más accesible para el gran público
Si bien no todas las producciones de este estilo tienen garantizado el triunfo y la cartelera española también ha visto desfilar títulos que no lograron la permanencia esperada, es innegable que el espectador general está mucho más dispuesto a darle una oportunidad a una obra basada en canciones preexistentes. La clave de esta facilidad para conectar con la audiencia radica en la particular personalidad musical del público. En nuestro caso, la música española, de géneros muy diversos, forma una parte vital del día a día y ejerce como banda sonora de los momentos más memorables de la vida. Por ello, el "factor de conocimiento" impulsa a familias enteras y grupos de amigos a acercarse al teatro. El espectador invierte en una entrada con la confianza de disfrutar de los temas que le han acompañado siempre, dejándose sorprender al verlos integrados en una historia diferente y envueltos en una gran espectacularidad escénica.
Esta fórmula se ha nutrido históricamente tanto de grandes producciones internacionales como del talento creativo local. Títulos exportados directamente desde Nueva York o Londres, como el inagotable fenómeno MAMMA MIA! o el rockero WE WILL ROCK YOU, allanaron el camino y demostraron que el público español abraza este formato con entusiasmo. A esta lista de triunfos internacionales se suman éxitos arrolladores como PRISCILLA, REINA DEL DESIERTO, EL GUARDAESPALDAS con los temas de Whitney Houston, TINA en la Gran Vía o, más recientemente, BAILO BAILO con los himnos de Raffaella Carrà. Sin embargo, el mayor logro del jukebox en España ha sido la inmensa proliferación de obras originales cimentadas sobre nuestra propia cultura y la música pop nacional.
La música española ha servido como un motor creativo inagotable para generar ficciones teatrales de enorme calado. El ejemplo más paradigmático de este fenómeno es, sin duda, HOY NO ME PUEDO LEVANTAR. La obra construida alrededor del repertorio de Mecano supuso un éxito de proporciones históricas que llegó a internacionalizarse, representándose con gran aclamación en países como México. A esta estela triunfal le siguieron otras propuestas nutridas de nuestra memoria colectiva, como los musicales basados en los temas de Hombres G —MARTA TIENE UN MARCAPASOS—, los éxitos de 40 EL MUSICAL o el universo poético de Joaquín Sabina con MÁS DE CIEN MENTIRAS. El abanico se ha ido ampliando para abarcar distintas épocas y estilos, desde el aplaudido homenaje a la copla de ENAMORADOS ANÓNIMOS y el nostálgico QUISIERA SER respaldado por los temas del Dúo Dinámico, pasando por el viaje a la Movida de A QUIÉN LE IMPORTA, hasta llegar a propuestas recientes como A TU LADO, el musical sobre la historia de Los Secretos.
La riqueza cultural de nuestro país también ha permitido que esta fórmula brille con luz propia en la escena catalana. Es imprescindible destacar la enorme aportación de Dagoll Dagom con COP DE ROCK, uno de los musicales jukebox más relevantes de la historia reciente catalana, que utilizó canciones de grupos como Sopa de Cabra, Lax'n'Busto, Sangtraït, Els Pets, Gossos y Bars para contar una historia ambientada en la época de mayor auge del rock catalán. En esta misma sintonía triunfó BOIG PER TU, un emocionante espectáculo basado en las canciones de Sau —incluyendo su famosísimo tema homónimo— que repasaba la historia y la emoción detrás de la música de la mítica banda. Además, este subgénero no se limita a las grandes superproducciones: el pequeño formato también es un claro ejemplo del amor por este, abriéndose paso con piezas más íntimas y gamberras como ATRAPADAS EN LA OFI, actualmente en cartel en el Teatro Lara de Madrid.
Lejos de mostrar signos de agotamiento, la producción de este tipo de espectáculos continúa en plena efervescencia. La confirmación hace unas semanas por parte de Stage Entertainment sobre la puesta en marcha de EL ALMA AL AIRE, articulado a través de las canciones de Alejandro Sanz, revalida la apuesta de la industria por estas narrativas. Con un libreto original firmado por el dramaturgo Álvaro Tato, este título parte con la enorme ventaja de contar con un repertorio profundamente arraigado en el imaginario colectivo para intentar seducir a la cartelera.
El horizonte del teatro musical en España sugiere que esta tendencia seguirá muy presente. Por un lado, la escena nacional se prepara para la posible llegada de nuevas franquicias internacionales, siendo MOULIN ROUGE! el título que resuena con mayor fuerza. Por otro lado, la creación propia promete seguir dando frutos de la mano de nuestros cantautores más icónicos. Los últimos rumores apuntan a un nuevo proyecto teatral que unirá muy pronto sobre el escenario los inmortales cancioneros de dos gigantes de nuestra música: el maestro Joaquín Sabina y Víctor Manuel.
En definitiva, la cartelera nos sigue demostrando una realidad innegable: mientras la música conserve el poder de evocar nuestros recuerdos, el formato Jukebox mantendrá intacto su magnetismo para invitar al gran público a descubrir la magia del musical.
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