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BWW Reviews: HAMILTON llega a DISNEY PLUS

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Este viernes 3 de julio el mundo entero tendrá la oportunidad de ver la grabación de 2016 de HAMILTON que se iba a estrenar el año que viene en cines, bajo la dirección de Thomas Kail, pero se ha adelantado un año y medio. El resultado es la forma perfecta de preservar para la posteridad lo que estaba ocurriendo en Nueva York hace justo cuatro meses, antes de que el mundo se paralizase y se pusiera patas arriba.

Verlo justamente un par de días después de hablar con su elenco y protagonistas en ENTRE CAFÉS da también otra perspectiva (os recomiendo ver los programas, sus declaraciones son inspiradoras) y es por eso que disfrutar ahora de HAMILTON, cuando has escuchado hasta la saciedad el cast álbum y tienes el input de quienes lo han vivido en primera persona, tiene un valor añadido: es mejor que verlo en la mejor butaca del teatro, es colarte en el escenario de una función normal, con tomas que persiguen a los actores, rodeando a sus protagonistas, siguiendo al elenco, por encima de sus cabezas, y disfrutando de un equipo que se conoce a la perfección y que respira como un solo intérprete. Mención especial para su elenco y las coreografías de Andy Blackenbueler, que son tan elocuentes como ninguna. El digno heredero de lo que iniciaron hace años Agnes DeMille, Jerome Robbins y Michael Bennett.

En esta grabación no sólo estas dentro del teatro. Es un film que amplifica y acentúa la energía emocional de la obra sin interrumpir la delicadeza de la dirección escénica. En algún momento te preguntas por qué no hay algún primer plano, pero Kail ha preferido no optar por ese recurso demasiado obvio todo el rato, sino solamente para puntualizar la espectacularidad de determinados momentos cuando de verdad tiene sentido: al final del primer acto, en ese 'Non-Stop', para colarse entre los personajes sin interrumpir la música o el movimiento; en los solos de Christopher Jackson para subrayar la gravedad de su retrato de George Washington, lleno de alma; o incluso para ver la locura del rey George III, cada vez que escupe Jonathan Groff (un clásico).

Para los hardcore fans de HAMILTON ésta es la oportunidad perfecta para disfrutar de todos los elementos que han hecho de este uno de los mejores musicales del siglo XXI, para ver el conjunto completo y a la vez los detalles que lo componen. No es solo que el libreto, música y letras sean sobresalientes. El diseño de iluminación de Howard Binkley está construido de forma inmaculada, sobre ese set brillante y sencillo de David Korins, todo unido para contar y hacer que avance la historia.

He visto la produccion en Londres un par de veces y otra vez en el propio Richard Rodgers pero ver al reparto original en esta grabación es superior, en el que destaca muy por encima del resto Leslie Odom Jr no solamente en sus solos (su Wait For It es brillante) sino por la elegancia, los matices y la tridimensional que le aporta al personaje de Aaron Burr. Es un gusto ver su arco a lo largo de la obra, en esta suerte de Judas o Salieri bajo cuyo punto de vista se analiza la vida del Padre Fundador del billete de 10$. Por supuesto, no pasa desapercibida Renée Elise Goldsberry, que en su papel de Angelica Schuyler interpreta el magnífico 'Satisfied'. Muchos opinarán que la idea de una elipsis temporal no es nada nuevo, pero este número es brillante, sobresale en la obra y si en el resto del musical todos los elementos han ido al unísono, aquí hacen una armonía perfecta.

La historia tiene su mirada puesta en HAMILTON, como dice la canción y su sentido no se ha perdido cinco años después de su estreno en Broadway. Se ha acentuado más si cabe en un show que en su momento parecía ser una carta de amor a la administración de Obama. En su estreno, fue un soplo de aire fresco ante la ola cada vez más inminente de sentimiento anti-inmigrante y la promesa de que America seguiría remando a favor del progreso. Ver ahora a Christopher Jackson beltear 'One Last Time' semanas antes de las elecciones de 2016 te pone la piel de gallina. Pero en 2020 otro de los mensajes que HAMILTON transmite se pone en primer plano por su relevancia y actualidad, ganando peso. En el primer acto, el joven Hamilton con solo 19 años reúne a sus amigos con el sentimiento común de la necesidad de revolución. Sus palabras, especialmente el discurso de John Lauren sobre la abolición de la exclavitud, toman nuevo sentido hoy en día. Su mensaje sobre la rebelión late fuerte este año.

Todos esperamos que las producciones que se podían ver en todo el mundo de la obra maestra de Lin-Manuel Miranda antes de la pandemia vuelvan cuando se pueda, pero en esta experiencia cinematográfica hay una sensación de un punto y aparte, de un momento en el Teatro Musical que se queda en el recuerdo, de los vítores y aplausos por el renacimiento teatral sin parangón que explotaba justo antes de quedarse mudo violentamente.

Uno solo puede agradecer que todos los astros se hayan alineado para que, viviendo el momento vivimos, tengamos esta joya a nuestro alcance y que su testimonio (amplificado por el acuerdo más lucrativo que una grabación de un show de Broadway JAMÁS ha conseguido) pueda servir para enseñar lo que el buen teatro, bien hecho, puede conseguir.


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From This Author Juan-Jose Gonzalez