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Howard Ashman: el genio detrás de La Sirenita y La Bestia

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En el día de su nacimiento, revisamos el legado y el impacto musical del dramaturgo y letrista estadounidense responsable de grandes éxitos Disney

Howard Ashman fue el letrista estadounidense de clásicos Disney tan conocidos como LA BELLA Y LA BESTIA, LA SIRENITA, ALADDIN, además del autor de la comedia musical LA TIENDA DE LOS HORRORES.

Por ello, en el día de su cumpleaños, queremos profundizar en quién fue y cómo era el genio detrás de esas obras, en qué tipo de legado nos ha dejado, y en qué impacto musical ha tenido en el panorama artístico, especialmente del cine.

Howard fue, de pequeño, un chico sensible, apasionado, imaginativo y trabajador, pero también algo complejo, al que le gustaba montar universos mágicos para su hermana pequeña. De ahí le vino su interés por el mundo de la dramaturgia.

En éste, se inició presentando varias obras en el Off-Broadway, con intención de darse a conocer, y también de triunfar.

Aun así, su éxito no llegó hasta la adaptación musical de la película LA PEQUEÑA TIENDA DE LOS HORRORES, que hizo junto a su amigo Alan Menken, quien sería importante, como veremos, a lo largo de su vida.

Tras su realización, tuvo un período de cierta inactividad y, cuando pensaba que su carrera artística había finalizado, recibió una carta. Jeffrey Katzenberg, el ejecutivo de Disney, le escribió para que trabajara junto a Alan Menken en algunas de las películas que más recordamos de él.

Así, tuvo la oportunidad de escribir letras tan conocidas como 'Bajo el mar', 'Un mundo ideal' o 'Bella y bestia son', mientras Menken componía su música. Por 'Bajo el mar', de LA SIRENITA, Ashman y Menken ganaron un Óscar a la Mejor Canción Original.

Ambos personajes acabaron convirtiéndose en unas de las figuras más significativas y legendarias de Disney, porque crearon una nueva fórmula para las películas que llevó a la compañía a un Renacimiento, en los años ochenta, y que aún acompaña a muchas de sus producciones. Ésta consistió en una fusión entre el teatro musical y el cine de animación.

Ashman no sólo recuperó la posibilidad de mover la trama mediante canciones, sino que introdujo las "I want song" que, en palabras de Ashman, venían a ser "habitualmente la tercera canción del musical, cuando la protagonista se sienta o algo y canta sobre lo que quiere en la vida. ¡Y entonces el público se enamora de ella, y la apoya durante el resto de la noche para que lo consiga!".

Algunos ejemplos de "I want song" son 'Parte de él', de LA SIRENITA, el reprise de 'El rey' en ALADDIN y el reprise de 'Bella' en LA BELLA Y LA BESTIA. Disney repetiría esa forma desde entonces y hasta la actualidad, en películas como ENREDADOS y VAIANA.

La influencia de Ashman para estas producciones nunca se limitó a la estructura musical, sino que también tuvo especial importancia de cara a su producción.

Teniendo en cuenta su experiencia laboral, se le permitió elegir equipos completos, traer colaboradores y colaboradoras de su elección, influir en la dirección de los proyectos y de los actores y actrices, e incluso moldear ciertos puntos narrativos y personajes.

A modo de ejemplo, Ashman apostó por dar más profundidad al personaje de Bestia, y por convertirlo en un personaje con el cual el público pudiera empatizar. Así, Bestia fue el primer "príncipe" en tener su propia historia dentro de la trama principal. Bestia se convirtió, entonces, en un héroe atormentado por su propia voz, algo que funcionaba, en realidad, como un espejo de la propia situación personal del artista.

Ashman, por aquella época, ya había sido diagnosticado de VIH, y la enfermedad había empezado a debilitarlo desde la producción de LA SIRENITA. Según Bill Condon, el director del remake en acción real de LA BELLA Y LA BESTIA, "para él, era una metáfora del SIDA. Estaba maldito, y esta maldición había traído una enorme tristeza a todos los que le querían, y quizás existía la oportunidad de un milagro, y una forma de que la maldición se levantase. Fue una cosa muy concreta, lo que hizo".

Aunque Ashman, que por aquel entonces trabajaba en las letras de ALADDIN, no llegó a ver el estreno de LA BELLA Y LA BESTIA, fue el artífice de que la película de animación supusiera mucho más que una película familiar al uso. Es por ello que la cinta incluye una dedicatoria para él que dice así: "A nuestro amigo Howard, que dio a la Sirenita su voz, y a la Bestia su alma, siempre estaremos agradecidos". LA BELLA Y LA BESTIA consiguió una nominación a la Mejor Película en los Óscar de 1992 y, además, obtuvo dos estatuillas a la Mejor Canción y Mejor Partitura.

Por todo esto, podríamos decir que el legado que nos ha dejado Howard Ashman no ha constituido un mero legado técnico, sino un legado humano, porque las letras que fue escribiendo desde su juventud encerraban aspectos de su vida, y de su homosexualidad, que hoy en día son inspiradoras para mucha gente. De la misma manera, son alentadoras para los y las artistas que ahora empezamos, y topamos con nuestros primeros éxitos y fracasos.

Lo bonito de eso es que el legado es algo que se mantiene vivo, y que puede continuar hoy en día, a través de numerosos y numerosas letristas que han crecido con sus obras y han visto su infancia marcada por ellas. Robert López, el compositor de FROZEN, y Benj Pasek y Justin Paul, responsables de LA LA LAND y de la música en el remake en acción real de ALADDIN, son algunos de los artistas que han reconocido su influencia tanto de Ashman como de Menken, y que demuestran que su manera de construir o de enfocar sigue teniendo importancia en la historia del cine.

A día de hoy, en Disney Plus se puede encontrar el documental HOWARD. Dirigido por Don Hahn (2018), desarrolla una historia jamás contada de Howard Ashman: la historia de cómo llegó a convertirse en el letrista que fue, de algunas de las películas familiares más famosas del mundo, a través de imágenes de archivo inéditas.


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From This Author Nuria Pedret