Los Piccone, Constructores De Sanremo Que Dejaron Un Gran Legado En México

"Los Piccone, constructores de Sanremo prácticamente es un homenaje a tres generaciones de constructores; es un volumen documental e histórico, pero es accesible para todo tipo de público, no importa si no se está muy familiarizado con la arquitectura ni con sus términos. A mi parecer, esas generaciones parecen las vidas salidas de una novela del estilo folletinesco de finales del siglo XIX, es decir, que están llenas de aventuras", apuntó el arquitecto Guillermo Antonio Hülsz Piccone al ser entrevistado.

Con la intención de destacar la historia y legado de tres generaciones de constructores italianos, cuyas vidas parecen dignas de una gran novela de aventuras, Guillermo Antonio Hülsz Piccone escribió el libro Los Piccone, constructores de Sanremo, que se dará a conocer el día 18 de septiembre a las 19:00 en la sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes.

El arquitecto mencionó que el libro es algo así como su genealogía. "Mis antepasados, los Piccone, fueron oriundos de Sanremo, una ciudad que es muy conocida por el festival de música que se realiza cada año".

Aunque sus ancestros se remontan a la edad media, el arquitecto mexicano dijo que el libro se centra en Camillo Bernardo (1838-1900), Giacomo (1860-1924) y Camilo Piccone (1886-1964), padre, hijo y nieto, respectivamente. Los dos últimos emigrados a México en 1909 y 1910.

"Mi tatarabuelo, Camillo Bernardo, era un maestro de obras y empresario que se forjó a sí mismo. Empezó desde cero, sin fortuna, y poco a poco se fue haciendo de propiedades. Su principal obstáculo fueron los préstamos que solicitaba a los bancos para poder financiar sus construcciones. Con el paso del tiempo logró adquirir 70 propiedades, todas ellas hipotecadas. Posteriormente, perdería todo", relató Hülsz Piccone.

Además de lo anterior, dijo, fue presidente de la sociedad obrera de Sanremo y perteneció a varias logias masónicas, incluso en una de ellas conoció al libertador de Italia: Giuseppe Garibaldi, por eso en el libro aparece el intercambio de correspondencia que mantuvieron ambos personajes, lo cual es muy interesante.

"El hijo de Camillo Bernardo, mi bisabuelo Giacomo, tenía 49 años cuando vino a México, invitado por el arquitecto Adamo Boari para trabajar en las obras de construcción del Palacio de Bellas Artes. Él fue el primer integrante de mi familia que estudiaría ingeniería. Arribó en 1909 y trabajó en el Teatro Nacional hasta su interrupción en 1913. De 1915 a 1918 se trasladó a la ciudad de Mérida, contratado por Venustiano Carranza, para hacer el pasaje de la revolución, justo a un lado de la catedral".

El entrevistado recordó que, en el norte de Italia, Giacomo realizó grandes construcciones, desde palacios e iglesias hasta una fábrica de cervezas en Venecia, entre muchas otras. "Volvió a la Ciudad de México con el sueño de ver terminado el entonces Teatro Nacional, cuyas obras estuvieron interrumpidas por mucho tiempo. Murió en 1924 en Tampico".

"El último miembro de la familia que se menciona en el libro es mi abuelo Camilo, quien estudió ingeniería en Turín. Llegó a México en 1910 y de inmediato encontró trabajo en Ferrocarriles Nacionales de México. Se especializó en diseñar y construir puentes metálicos. Una de sus obras más importantes fue el puente elevadizo de Coatzacoalcos, pero hizo multitud de ellos por toda la república mexicana".

"En una plática con él, recuerdo que nos llegó a contar que, como era blanco y de ojos azules, los revolucionarios lo confundían con un gringo, por eso estuvo a punto de ser fusilado varias veces. En una ocasión tuvo que vestirse de mujer para poder escapar de sus captores".

"Mis principales fuentes de información para la elaboración de este libro fueron archivos personales y familiares, así como bibliotecas y hemerotecas de México e Italia, en los cuales descubrí, entre otros muchos datos interesantes, que el apellido Piccone se remonta a la edad media y hace referencia a un tipo de pico que se ocupaba en Italia para trabajar la piedra".

"Como se ve, la familia Piccone siempre ha estado enraizada en el mundo de la construcción, y es hora de que la gente conozca su historia", señaló Guillermo Antonio Hülsz Piccone (1955), arquitecto por la UNAM, donde se recibió con mención honorífica por su tesis Remodelación de la plaza y estacionamiento subterráneo del Palacio de Bellas Artes e hizo una maestría en Restauración de Monumentos en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH.

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