El Palacio de Bellas Artes vivió una noche de emociones y contrastes con La condenación de Fausto

El Palacio de Bellas Artes vivió una noche de emociones y contrastes con La condenación de Fausto

Un día de contrastes para empezar la Temporada 2019 de la Compañía Nacional de Ópera: en el día, un sol radiante; en la tarde-noche, un leve frío que toma desprevenidos a los transeúntes del Centro Histórico; congestionamiento en Eje Central, circulación fluida en Juárez; explanada casi vacía, un vestíbulo del Palacio de Bellas Artes atiborrado.

Convocados por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, por medio de la Compañía Nacional de Ópera, los asistentes comienzan a llegar desde temprano. Se perciben ansias, pero también gusto, pues ha llegado el 21 de febrero, día de la primera presentación de La condenación de Fausto, con música y libreto en francés del propio compositor Héctor Berlioz.

Hay expectación por el regreso del tenor mexicano Arturo Chacón, hombre del año GQ 2018, al Palacio de Mármol en el papel de Fausto; junto a él, otro intérprete nacional, el barítono Ricardo López (Brander), quienes sirven de anfitriones para el bajo ruso Denis Sedov (Mefistófeles) y la mezzosoprano francocanadiense Nora Sourouzian (Margarita).

En charla previa con el público, Francisco Méndez Padilla, crítico de ópera y cronista, explica: "Abordar la figura legendaria del viejo doctor Fausto con las cuestiones ontológicas es muy extenso; aborda, por ejemplo, la atracción que siente la humanidad por la figura del diablo. Berlioz es, sin duda, uno de los máximos representantes del Romanticismo francés".

En punto de las 20:00, en el escenario se encuentra ya la Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes: cerca de 80 músicos y también cerca de 70 voces envueltos por la concha acústica. Al centro, aparece el titular de la agrupación, el servio Srba Dinic, acompañado del tenor. Luego de una introducción musical, canta su pena Fausto ante la imposibilidad del amor. El invierno se aleja, llega la primavera.

No le contagia la alegría del pueblo que da la bienvenida (Marcha húngara) a los vencedores de la guerra. Es Hungría y Alemania a mediados del siglo XIX. En su laboratorio, Fausto el científico ha preparado una pócima que se apresta a beber, para quitarse la vida. Se escucha el Himno de Pascua en la calle y aparece el maligno que promete al doctor amor y felicidad. Juntos salen a la calle y él se enamora de Margarita.

De la promesa a la traición, Mefistófeles provoca la muerte por envenenamiento de la madre de Margarita, quien es acusada de asesinato. En un último esfuerzo, Fausto pide salvar la vida de su amada a cambio de firmar un pacto: su propia condena. En el fondo de la sala, de pie, atrás de un pilar, un hombre solloza emocionado por la escena: es el director coral.

En el desarrollo de la historia, Arturo Chacón logra conmover al público, más que con la historia de Fausto, con su hermosa voz, con su calidad histriónica y su convicción artística. Mas todo es un duelo de talentos: el ruso Denis Sedov impresiona con su potente dicción y la mezzosoprano Nora Sourouzian enamora al Palacio de Bellas Artes.

De la alegría al drama, el clímax se alcanza en la tercera parte, cuando los tres principales cantantes coinciden en el escenario y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, con el omnipresente director concertador, ofrecen al público uno de los momentos más emocionantes de la obra por la conmovedora combinación de música y canto.

En la cuarta parte, cuando la desgracia se ha consumado, un coro de jóvenes, la Schola Cantorum de México, se suma al drama para cantar la salvación de Margarita y la condenación de Fausto. En medio de los atronadores aplausos, un par de jóvenes, boquiabiertos, no logran contener su admiración por lo que acaban de presenciar; comentan, aún conmovidos, pero finalmente contentos y sonrientes.

Luego de la función, afuera del recinto, comienzan a reunirse a toda prisa carros y peatones en la acera, mientras que una jovencita quinceañera, con su vestido de fiesta, plácidamente se toma fotos frente al Palacio de Bellas Artes y la Alameda Central. Son las once de la noche, el final de un día de contrastes.

La condenación de Fausto, leyenda dramática en cuatro partes, a cargo de la Compañía Nacional de Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, se presentará por segunda y última vez el domingo 24 de febrero a las 17:00 en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

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