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Sir Laurence Olivier ha sido conmemorado con una placa azul de English Heritage en su casa de infancia en Pimlico, anunció la organización benéfica. Descubierta por Sir Ian McKellen, la placa en el 22 de Lupus Street marca la dirección en Londres donde Olivier comenzó a actuar por primera vez de niño y donde se sentaron las bases de su extraordinaria carrera teatral y cinematográfica.
Hablando sobre la nueva placa, Sir Ian McKellen dijo: “En su vida, los logros de Laurence Olivier en el escenario y en la pantalla fueron únicos y legendarios. Fue una estrella de Hollywood, el primer director de The National Theatre de Gran Bretaña, productor, director, así como actor. Vive en el trabajo de aquellos actores que lo admiraban y en la memoria de las audiencias que tuvieron la suerte de verlo en persona.”
Olivier vivió en la casa entre las edades de seis a 11 años, mientras su padre ejercía como cura en la cercana iglesia de St Saviour, donde Olivier mismo fue niño cantor. Los recuerdos familiares describen cómo el joven “Larry” transformó una caja de madera y un conjunto de cortinas azules en un escenario improvisado, interpretando canciones, bailes y bocetos dramáticos durante horas. Durante esos años asistió a la escuela All Saints, en Margaret Street, donde su talento fue reconocido por la legendaria actriz – y también receptora de una placa azul – Ellen Terry, quien, según se informa, declaró que el niño de diez años ya era “un gran actor”.
El historiador senior de English Heritage, Howard Spencer, dijo: “Laurence Olivier transformó el teatro y el cine británicos a través de la brillantez, el rango y la intensidad de sus actuaciones. Lo que hace que Lupus Street sea tan especial es que ahí es donde todo comenzó para Olivier, como un niño londinense imaginativo que descubría por primera vez el amor por la actuación. La placa celebra el hogar formativo donde una de las figuras culturales más grandes de Gran Bretaña encontró por primera vez su voz como actor.”
Nacido en Surrey en 1907, Olivier se formó en la Central School of Speech and Drama antes de alcanzar notoriedad a través de aclamadas actuaciones shakesperianas en producciones como Hamlet, Macbeth, Ricardo III y Enrique V. Su carrera cinematográfica le otorgó fama internacional a través de papeles en Rebecca, Cumbres borrascosas, Marathon Man y Sleuth, mientras que su película de 1944 Enrique V lo estableció como un importante director así como actor.
La influencia de Olivier se extendió mucho más allá de la actuación. Como director fundador de The National Theatre, ayudó a dar forma al futuro del teatro británico y defendió a una nueva generación de actores y dramaturgos. Honrado con un título de caballero, un título vitalicio y la Orden de Mérito, sigue siendo una de las figuras definitorias de la cultura británica moderna, con los Premios Olivier nombrados en su honor.