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Desde hace más de 50 años, Jacksons Lane ocupa un lugar central en la comunidad artística del norte de Londres. Hablamos con sus codirectores, Hannah Cox y Angus Mackechnie, sobre la próxima etapa del espacio, el futuro del circo contemporáneo y el papel fundamental de las artes y la cultura para unir a las comunidades.
¿Por qué se dividió este puesto clave en dos? ¿Y cuánto se conocían antes de empezar a trabajar de esta manera?
Hannah: Jacksons Lane es una organización maravillosamente compleja. Somos un espacio circense de reconocido prestigio nacional, un centro creativo para artistas, una organización fundamental para la comunidad y un centro artístico local muy querido. La realidad es que nadie puede ser experto en todos esos ámbitos.
Angus y yo aportamos experiencias y perspectivas diferentes, y eso nos hace más fuertes como equipo. Pasé muchos años en Jacksons Lane y en otros espacios de gran escala, dirigiendo programas de participación y desarrollo estratégico, mientras que Angus aportó décadas de experiencia en el desarrollo de artistas, la creación de obras y la promoción de las artes al aire libre y el circo en todo el país.
Angus: Hannah y yo no habíamos trabajado juntos, así que para ambos hay cierto espíritu de aventura. Acababa de dejar un puesto como director ejecutivo único, y para mí era muy importante poder trabajar junto a alguien que conociera el espacio, a su gente, sus peculiaridades y sus comunidades… y que aportara una perspectiva distinta a la de mi propia trayectoria.
Los acuerdos de codirección ejecutiva suelen sonar mejor en la nota de prensa que al decidir la programación o en una reunión de presupuesto. Cuando no están de acuerdo, ¿quién tiene la última palabra? ¿Ya se ha puesto a prueba esa dinámica?
Hannah: La respuesta sincera es que todavía no nos hemos visto en muchos enfrentamientos dramáticos. En parte, porque normalmente intentamos resolver el mismo problema desde distintos ángulos. Cuando hablamos de un programa, un presupuesto o una nueva oportunidad, ambos pensamos en la calidad, el impacto y la sostenibilidad de la organización, aunque partamos de puntos ligeramente distintos.
Angus: No tenemos agendas artísticas y financieras separadas. Puede que yo proponga un espectáculo concreto, pero soy tan responsable de las finanzas de la organización como Hannah lo es de la programación artística. Ambos sabemos que la programación debe equilibrar la ambición artística, el desarrollo de públicos y la realidad financiera.
Hemos tenido conversaciones intensas, sobre todo acerca de lo que podemos permitirnos hacer de manera realista. Pero de eso se trata cuando trabajamos juntos [...] A veces, la respuesta es que una idea brillante sencillamente no es viable en este momento. Es frustrante, pero eso no significa que no valiera la pena explorarla; quizá haya otra manera de lograr lo que nos proponíamos.
Ninguno de los dos parece haber llegado a Jacksons Lane como intérprete, creador o productor especializado en circo. ¿Para dirigir el hogar del circo contemporáneo en el Reino Unido hace falta conocer esta disciplina desde dentro, o quienes vienen de fuera pueden ver cosas que quienes están dentro pasan por alto?
Angus: ¡No estoy del todo seguro de aceptar la premisa! Nunca he sido artista de circo, pero el circo ha ocupado un lugar muy importante en mi vida profesional durante muchos años.
El circo es el ámbito en el que he establecido muchas de mis conexiones profesionales y amistades para toda la vida. En mis primeros años en el sector, Jacksons Lane fue uno de los lugares a los que acudía para descubrir nuevos trabajos y aprender más sobre esta disciplina. Así que, aunque no provenga del mundo de la interpretación, desde luego no me describiría como alguien ajeno al circo [...] Pero desde luego no me describiría como intérprete. Es poco probable que mis habilidades con los malabares preocupen a nadie en Jacksons Lane. Pregúntenselo a los Gandinis.
Hannah: Estoy de acuerdo en que los conocimientos especializados son importantísimos, pero también lo es la curiosidad. Una de las alegrías de este puesto ha sido aprender de artistas y públicos, a la vez que aporto a la conversación perspectivas sobre participación, teatro y colaboración con la comunidad.
Adrian Berry pasó 18 años construyendo la reputación circense del espacio y sus alianzas internacionales, y tú, Hannah, codirigiste con él. ¿Qué mantienen de aquella etapa, qué han cambiado ya y qué dejarán atrás?
Angus: A lo largo de muchos años, Jacksons Lane se ha ganado una reputación notable en el circo contemporáneo, con una proyección internacional que supera con creces lo que cabría esperar de un espacio de su tamaño. Es un excelente punto de partida para un nuevo director creativo.
Ahora se trata de afianzar esa posición y pensar qué significa ser el hogar del circo contemporáneo en el Reino Unido durante la próxima década. La presentación de espectáculos seguirá siendo fundamental, pero me gustaría que tuviéramos un papel más activo en el apoyo a los artistas a lo largo de sus carreras y en la creación de un sector circense más conectado.
Hannah: En 2025 celebramos nuestro 50.º aniversario, así que estamos centrados en cómo debería ser la próxima etapa de Jacksons Lane y en qué necesitan hoy de nosotros nuestras numerosas comunidades, tanto la local como la artística. Nos entusiasma especialmente explorar cómo crear mejores itinerarios para que participantes y artistas avancen por nuestros programas: cómo podemos apoyar a quienes se acercan a nosotros en todas las etapas de su vida y su carrera.
Angus, has dicho que, si el circo es el mayor espectáculo del mundo, Jacksons Lane debería ser el mejor lugar para verlo. ¿Qué significa «el mejor» cuando Roundhouse, Southbank y las Spiegeltents compiten por el mismo público?
Angus: Desde luego, sé que no podemos competir con Roundhouse en escala ni con una Spiegeltent en la cantidad de espejos por metro cuadrado, pero aquí, en Haringey, tenemos algo realmente especial. Nuestro teatro es íntimo, el público está cerca de los artistas y eso puede crear una experiencia circense muy distinta.
A principios de este año visité la sede de Cirque du Soleil en Montreal, y la magnitud de la operación era extraordinaria. Pero, en cierto modo, a todos nos interesa lo mismo: cómo la destreza física, la imaginación y la interpretación circenses pueden crear algo que conecte con el público… simplemente trabajamos a escalas muy distintas (y con presupuestos muy diferentes).
Este año presentan un Christmas Cracker de seis espectáculos, y durante las vacaciones escolares llega Super Spooky Cabaret. ¿Es la programación familiar la manera de crear un público adulto para el circo contemporáneo?
Hannah: Sin duda vemos conexiones entre ambas cosas, aunque quizá no de la forma más evidente. No todos los miembros del público familiar volverán a ver circo contemporáneo un viernes por la noche, pero esas experiencias suelen ser el punto de partida de una relación de confianza. Si has vivido una experiencia increíble con tus hijos o nietos en Jacksons Lane, es mucho más probable que vuelvas y descubras otra propuesta de la programación.
El circo también tiene algo único. Un niño puede ir por la diversión y el espectáculo, mientras que el adulto que lo acompaña se fija en el arte, la creatividad y la destreza física. Ambos disfrutan de la misma obra, pero de maneras distintas. Para nosotros, la programación familiar no es una línea aparte. Forma parte de la creación de una relación duradera con el público y de animar a las familias a explorar la cultura juntas. Nos encantaría que alguien descubriera el circo aquí por primera vez de niño y siguiera descubriendo nuevos artistas y experiencias décadas después.
Angus: Me interesa encontrar obras que atraigan a todas las personas de la sala. El circo es especialmente bueno en eso, porque distintas generaciones pueden disfrutar de una misma función. Y los niños son un público exigente; si se aburren, Dios mío, te enteras.
Con Jacksons Juniors reunimos teatro, danza, circo, narración, títeres y otras formas de espectáculo para jóvenes. Christmas Cracker refleja esa variedad, con seis espectáculos distintos que responden a diferentes edades, intereses y gustos.
The Super Spooky Cabaret sigue un modelo algo distinto. Hemos reunido a cuatro artistas que bien podrían formar parte de un cabaré sofisticado y sensual del West End, y que aportan toda su destreza y experiencia a un espectáculo para niños y familias. Abi Collins, una de las mejores payasas de la escena y una de las mejores presentadoras de una Spiegeltent, está dando forma al espectáculo. Espero que se convierta en un modelo para nuestras futuras creaciones para el público joven.
Como escribí el año pasado en un artículo de previa de los Olivier Awards, debemos de ser el único país del mundo que ha dado origen a una forma de arte moderna con un enorme éxito internacional y, sin embargo, no sabe celebrarla de manera significativa y periódica. ¿Por qué creen que no ha recibido esa atención?
Angus: Se combinan varios factores y existe un círculo vicioso bastante frustrante. El circo no se programa lo suficiente, así que el público y la crítica no siempre llegan a conocer la verdadera variedad de obras que se están creando. Esa falta de visibilidad dificulta después atraer la inversión necesaria para crear y llevar de gira nuevas producciones.
En el Reino Unido también existe una distinción histórica entre el circo como entretenimiento popular y el teatro o la danza como disciplinas artísticas reconocidas, algo que, en mi opinión, ha sido muy perjudicial. El circo contemporáneo puede ser espectacular, pero también íntimo, provocador, político, experimental y emocionalmente complejo. Tiene tanta ambición artística como el mejor teatro o la mejor danza.
Pero pienso en países como Francia, Bélgica y Finlandia, donde el circo recibe apoyo a través de espacios especializados, centros de creación, festivales y redes de gira; Irlanda está haciendo un gran trabajo para darle visibilidad. El Reino Unido cuenta con artistas brillantes y algunas organizaciones muy comprometidas, pero su infraestructura sencillamente no está a la altura.
Y eso me exaspera. Es frustrante que tan pocos de nuestros principales teatros productores encarguen obras de circo. Es inusual encontrar circo contemporáneo en la programación habitual de teatros regionales y centros de danza. ¿Y por qué todavía tenemos que explicar a las entidades financiadoras que los artistas circenses necesitan presupuestos adecuados para crear, apoyo continuado para las giras y honorarios profesionales, igual que todos los demás?
Hannah: Creo que parte del desafío es que el circo suele quedar entre categorías establecidas. Es increíblemente ambicioso y contemporáneo, pero muchas personas tienen una idea preconcebida de lo que significa el circo, en parte porque sencillamente no hay suficientes oportunidades de ver la diversidad de obras que se están creando.
Una de las cosas que más me gustan del circo es su capacidad para reunir a personas que quizá no se considerarían público de las artes. Es visual, físico y emocionalmente directo. En muchos sentidos, es una de las formas artísticas más accesibles que tenemos y, aun así, puede quedar fuera de las conversaciones sobre cultura contemporánea.
Jacksons Lane tiene una tradición de trabajo comunitario que va mucho más allá del escenario. Cuando escasea la financiación, ¿cómo evitan que ese trabajo sea lo primero que se recorte?
Hannah: La respuesta breve es que no consideramos la participación comunitaria algo separado de nuestro trabajo artístico. En Jacksons Lane no es un añadido; es una parte esencial de nuestra razón de ser.
Jacksons Lane fue fundado por vecinos que reconocieron una necesidad en su comunidad y se unieron para crear un espacio que pudiera apoyar a jóvenes, personas mayores, iniciativas comunitarias y el activismo local. Esa convicción en el poder de las personas que se unen sigue dando forma a la organización hoy en día.
Por supuesto, cuando los presupuestos están bajo presión, todas las organizaciones se enfrentan a decisiones difíciles. Pero creo que es importante tener en cuenta el impacto en su conjunto. El joven que descubre confianza en sí mismo en una clase de circo, la persona mayor que encuentra vínculos gracias a un proyecto comunitario, el artista que desarrolla una obra nueva y el espectador que ve una función que cambia su perspectiva forman parte del mismo ecosistema.
Para mí, el éxito no consiste en elegir entre la excelencia artística y el impacto en la comunidad. Se trata de crear un lugar donde artistas y comunidades conecten, intercambien ideas y se ayuden mutuamente a prosperar. Eso es lo que Jacksons Lane hace cuando mejor funciona, y es algo que seguiremos protegiendo.
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