Julieta Egurrola compartió con el público las historias cotidianas de Mónica Lavín en la sesión ¡Leo… luego existo!

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Julieta Egurrola compartió con el público las historias cotidianas de Mónica Lavín en la sesión ¡Leo… luego existo!

La actriz Julieta Egurrola leyó algunos cuentos de la antología A qué volver, de Mónica Lavín, ante el público que se congregó en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes y que aplaudió la lectura sensible y entregada que ofreció en el marco del ciclo ¡Leo... luego existo!, organizado por la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

Julieta Egurrola señaló que ha participado por varios años en el programa ¡Leo... luego existo!, tanto en el Palacio de Bellas Artes como en otros lugares del país, para fomentar la lectura. Recordó que hay muchas lecturas que la han marcado y recomendó al público acercarse a la antología de cuentos de Mónica Lavín.

En la charla que ofreció la autora de los relatos, posterior a la lectura de su obra, comentó que es maravilloso para un escritor, que trabaja en el silencio, en la incertidumbre, enhebrando palabras e imaginando historias, escucharlas leídas de la manera como lo hizo la primera actriz Julieta Egurrola.

"Para mí ha sido muy especial escucharla y que alguien en esta sala conozca algún cuento mío, es el propósito de la escritura. Siempre he dicho: que haya alguien en la otra orilla. Si el trabajo es solitario y alguien quiere apresar una emoción, para esa persona escribimos, contamos historias".

Añadió que al escuchar la lectura se dio cuenta que pone la mirada en los asuntos de la vida cotidiana, en la fragilidad y grandeza humanas, porque en el día a día está lo que más nos revela.

La también novelista expresó que esta antología abarca desde su primer libro de cuentos, publicado en 1986, lo que significa más de 30 años de escritura. La selección de relatos fue hecha por otra persona, pues consideró que una mirada externa podría elegir mejor y hacer un retablo digno de historias que se pudieran compartir y que hubieran pasado la prueba del tiempo. "Al escucharlas me hicieron vibrar, como si no hubiera sido yo la autora, incluso se me habían olvidado algunos finales y eso me gustó, encontrarme con la magia del cuento".

Para ella el cuento La carta, que abre el libro y fue el primero que leyó Julieta Egurrola, es uno de los más sólidos y el cual, asegura, "me convierte en escritora". Sobre este relato, Mónica Lavín comentó: Recuerdo que iba a un taller y el profesor, Mempo Giardinelli, me dijo: 'Con este cuento ya entendiste lo que es el cuento'. Es un texto al que le tengo mucho cariño, porque es mi cuento de abrir puertas, de aventarse al ruedo y demostrar los dilemas humanos".

Respecto de los temas que se abordan en la antología, refirió que son tres: el primero alude a la idea de la pareja, al amor o el desamor, la ilusión amorosa y el desencanto de la búsqueda del otro, algunos de tinte más erótico y sensual. A este rubro pertenece La carta.

El segundo tema sería "lo otro", al cual pertenece el relato que se leyó Caso estándar, relacionado con lo insólito, a lo que sucede de repente, sin que nosotros lo advirtamos y que lleva al personaje a meterse en una situación imprevista.

"Nosotros" sería el tercer tópico, al que pertenecen los relatos Iniciales y Placeres carniceros, los cuales abarcan las relaciones de familia, los hijos, los padres, los hermanos, los abuelos. "Estos serían los tres cajones donde acomodo mis cuentos".

Para la autora, el género del cuento se debe leer despacio, no de jalón: "Aquí hay cuentos a los que les volví a poner alas y hay algunos inéditos. Y decidí rematar cada sección con un cuento muy pequeño, porque a veces escribo minificciones, pensando que son como picaportes, breves prosas que también cuentan una historia. Finalmente, lo que me gusta es contar historias", concluyó Mónica Lavín.



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