ENTREVISTA: Enric García celebra el Día de la Música al frente de la Orquesta de LOS MISERABLES
El director celebra su Premio Talía rindiendo homenaje a la orquesta: "Los músicos de más alto nivel de este país están trabajando hoy en teatro musical".
Con motivo del Día de la Música, nos sentamos a charlar en exclusiva con Enric García, director musical de la aclamada producción de LOS MISERABLES en Madrid. Tras el rotundo éxito en los Premios Talía, donde el musical hizo un pleno absoluto en las categorías dedicadas al género y el propio García se alzó con el galardón a la Mejor Dirección Musical, el director nos desvela los entresijos físicos y mentales de liderar una de las partituras más icónicas y exigentes de la historia, analiza el momento de oro que vive el teatro musical en España y lanza una necesaria e imprescindible reivindicación sobre el altísimo nivel de los músicos de foso.
El fenómeno de los Premios Talía
BroadwayWorld Spain: Lo primero de todo, ¡enhorabuena por el Premio Talía a la Mejor Dirección Musical! LOS MISERABLES hizo un pleno absoluto en las categorías de teatro musical. ¿Cómo se vive un reconocimiento tan unánime a todo el equipo y cómo lo has recibido tú, de manera individual?
Enric García: Te voy a ser muy honesto. Evidentemente, sabía que en LOS MISERABLES la partitura es tan heavy, tan conocida y tiene tantísima calidad que existía alguna posibilidad de ganarlo todo. Sin embargo, yo no soy una persona muy de premios; de hecho, nunca había estado en galas de este tipo. Me dije a mí mismo: "Tú prepárate algo por si acaso", pero no sabía que el galardón de dirección musical era el primero que entregaban en toda la noche.
Mi plan era sentarme, ver cómo iba la gala, captar el tono de los discursos a medida que hablaba la gente y adaptarme un poco a la situación. El problema fue que dijeron el primer premio, pronunciaron mi nombre y en ese preciso instante me disocié absolutamente. Es la realidad, tardé unos segundos en reaccionar y en procesar que estaban hablando de mí y que era el primero en salir al escenario. Fue una experiencia un poco surrealista, pero a la vez preciosa y súper emocionante; un reconocimiento de la Academia de las Artes Escénicas que hace muchísima ilusión. Durante el discurso no sabía muy bien dónde estaba ni qué estaba diciendo, pero lo recuerdo con una emoción inmensa.
BWW: A menudo se dice que el director musical es el "héroe invisible" del teatro musical, mediando entre el foso y el escenario. Últimamente se le está dando más foco a vuestra figura, ¿sientes que el público general empieza a entender y a valorar la complejidad de vuestro trabajo?
Enric García: Obviamente si lo comparamos con cómo estábamos hace veinte años se entiende más, pero la verdad es que todavía muy poco. Estoy convencido de que el teatro musical en España está viviendo su época dorada y espero que dure mucho tiempo. La industria que se ha instalado aquí desde hace unos años es impresionante y ha crecido de forma exponencial. Eso ayuda a introducir poco a poco esta cultura en el espectador.
Aun así, el público general conoce muy poquito de teatro musical; consume más series de televisión, películas o cosas más generalistas. Falta hacer pedagogía. Es como cuando vas al cine a ver una película: mucha gente no sabe exactamente qué hace el director de fotografía o el ayudante de dirección. Con nuestra figura pasa lo mismo. Hay que hacer esa labor educativa para que la gente aprecie los musicales bien hechos. El público no es tonto y sabe dónde está la calidad, pero a veces necesita ese punto de pedagogía.
Del conservatorio clásico al foso de los musicales
BWW: Muchos estudiantes de conservatorio enfocan sus carreras casi exclusivamente hacia las orquestas sinfónicas tradicionales o la ópera, y a veces se mira al teatro musical con cierto recelo. En tu caso, ¿qué fue lo que te atrapó de este género?
Enric García: Los músicos en concreto solemos tener una historia con el teatro musical que empieza casi siempre por casualidad. Te pasas la vida en el conservatorio estudiando música, y hay que recordar que esta carrera es una de las más largas que existen —son unos 15 años de formación reglada entre grado, másteres y demás—. En España, la salida del teatro musical es algo que ni te planteas durante los estudios porque no sabes ni que existe. En Estados Unidos es muy distinto: puedes ir a Berklee y hacer la especialización en Dirección de Teatro Musical específicamente. Aquí eso no existe.
Yo estudiaba clásico, pero después estudié jazz y música moderna, por lo que tenía un abanico de salidas algo más abierto, pero aun así el teatro musical no figuraba en mis planes por puro desconocimiento. Entré por carambola. Hace años estaban haciendo SISTER ACT en el Teatro Tívoli de Barcelona y a una compañera del conservatorio la llamaron de rebote porque otros pianistas no podían, necesitaban un cover de teclado y yo me ofrecí. Fui al teatro a hacer una mini prueba para que me conociera el director y yo no tenía ni la más remota idea de este mundillo.
Cuando entré al Tívoli y vi las butacas, los techos, el foso con todos los aparatos y el montaje... me empecé a maravillar solo con el espacio arquitectónico. Me quedé flipando. Empecé cubriendo teclado, rindes, te vas preparando y te llaman de otras producciones. Yo siempre digo que hace falta un pelín de suerte, pero cuando la oportunidad te sale, tienes que contar con toda la preparación del mundo detrás para poder clavarla. Al ver la función desde abajo, viendo cantar a la protagonista, que en ese momento era Mireia Mambo, me di cuenta de que aquello era una maravilla y quise quedarme. Como yo además había estudiado dirección, miraba al director y pensaba: "Ostras, cómo mola, a mí me gustaría subirme ahí algún día". Te atrapa de una forma de la que ya no puedes salir.
El reto físico de LOS MISERABLES
BWW: La partitura de LOS MISERABLES es mítica, exigente y puramente continua (completamente cantada), donde solo paráis en el descanso. ¿Cuál ha sido tu mayor reto a la hora de trabajarla y cómo gestionas el cansancio físico y mental para mantener el nivel de precisión y energía?
Enric García: Has tocado un tema crucial. Antes de incorporarme a LOS MISERABLES yo ya llevaba unos diez años dirigiendo teatro musical de gran formato, pero la gran mayoría de producciones se conciben bajo el formato de piano conductor, donde el director toca el teclado y marca a la vez. Pocos musicales se hacen hoy en día con dirección de batuta pura. Yo la batuta la había utilizado sobre todo en sesiones de grabación con orquesta, que son muy intensas pero no duran tanto.
Cuando me llamaron para el casting de LOS MISERABLES —un proceso que capitaneó Alfonso Casado y en el que tuve que dirigirle a él en la prueba, algo que me pareció fantástico porque da oportunidades transparentes y no te eligen a dedo—, Alfonso me advirtió de que dirigir esta obra, más allá de la técnica y la habilidad musical que se te presuponen, es un ejercicio absoluto de resistencia. La temporada es una maratón.
Al principio, cuando arrancamos la temporada, no teníamos covers todavía y nadie rotaba; hacíamos todas las funciones. Empecé a sufrir problemas físicos graves en el hombro, la espalda y el cuello porque dirigía con tanta energía y emoción que lo hacía a lo bestia, sin dosificarme ni controlarme. Recuerdo un día en el camerino, justo antes del segundo acto, en el que el brazo no me subía del dolor. Estuve a punto de pedirle a Alfonso que saliera a dirigir él. Llegué a replantearme seriamente si físicamente era apto o no para este trabajo. Imagínate lo que es pasar tres horas de pie, inmóvil en un metro cuadrado, con los brazos extendidos hacia adelante. Es muchísimo desgaste.
Con el paso de los días tuve que cambiar por completo mi técnica, buscar nuevas formas de dirigir para no cansarme tanto, aprender a relajar los movimientos en los pasajes que lo permiten, hacer mucho estiramiento, fortalecer y acudir al fisioterapeuta como mínimo una vez cada dos semanas. El cuerpo al final es sabio, se adapta y se autorregula. Ahora puedo terminar un doblete moviendo el brazo perfectamente, pero he llegado a niveles en los que tenía que aguantarme el brazo de dirigir con la otra mano. Es uno de los musicales más duros que existen para un director.
BWW: En el teatro musical, la música no es un mero acompañamiento; es todo. ¿Trabajáis directamente con los actores esa unión entre técnica vocal e interpretativa para que una no pise a la otra?
Enric García: Sí, y de hecho es algo que me fascinó de los primeros ensayos de este musical con el equipo inglés. Prácticamente nunca se hablaba de técnica vocal pura con los actores; no se les decía "pon más twang aquí" o "coloca la voz allá". Se hablaba única y exclusivamente de lo que le estaba sucediendo emocionalmente al personaje. Yo en general tiendo a ser un director bastante más técnico, pero ellos aplican una metodología basada en los sentimientos que a la larga ofrece unos resultados espectaculares. Cuando la verdad dramática de la escena está bien construida y es correcta, la técnica vocal adecuada florece sola. Para transmitir esa emoción exacta, la voz se te va orgánicamente hacia el lugar correcto. Aprendí muchísimo de esa forma de trabajar.
De la adrenalina de la creación a la presión de un clásico universal
BWW: Venías también de hacer un trabajo magnífico en las orquestaciones y producción musical de ÀNIMA, un proyecto de gran formato, contemporáneo y de autoría propia. ¿Cómo cambia tu chip mental y artístico al pasar de trabajar una partitura completamente nueva desde cero a un titán universal como LOS MISERABLES?
Enric García: Cambia por completo, son dos tipos de estrés y de presiones radicalmente opuestas. En el caso de ÀNIMA, como yo era el arreglista y el orquestador, jugaba con la ventaja de conocer la obra desde su más absoluta génesis. El proceso creativo inicial te da un vértigo brutal porque no hay nada escrito y tienes que inventarlo todo sobre la marcha junto a los dramaturgos y al compositor. Al trasladar la música al escenario real te das cuenta de que necesitas más tiempo para los cambios de escena o que las duraciones no están bien calculadas; nos daban las tres de la mañana dos días antes del estreno orquestando a contrarreloj. Perdí años de vida por el estrés, pero trabajaba con la absoluta seguridad y tranquilidad de que la obra era mi "bebé" y la conocía de manera profunda. En los ensayos de ÀNIMA no estaba nervioso.
En LOS MISERABLES, la presión radica en que estás abarcando una obra universal que ya está perfectamente asentada, que cuenta con una tradición enorme detrás y que exige unos parámetros de ejecución clarísimos. Hay un equipo internacional muy grande observándote. Es como un tren de alta velocidad que ya está en marcha: o te subes a él a tiempo o te atropella. Tienes la presión de tener que estar, obligatoriamente, a la altura de esa leyenda.
Anécdotas en escena
BWW: En el foso sois como los controladores aéreos del teatro. ¿Te ha tocado vivir algún momento de 'tierra trágame' o alguna anécdota donde hayas tenido que reaccionar al segundo?
Enric García: Alargar la música en bucle o aguantar un acorde porque un actor entra tarde es algo que nos ha pasado a todos en el foso, pero el otro día viví una anécdota insólita. El escenario de LOS MISERABLES tiene una inclinación pronunciada hacia el proscenio que el público visualmente no llega a apreciar del todo, por lo que es habitual que caigan cosas al foso como vasos de la taberna o sombreros.
Sin embargo, en la escena de los muelles con las prostitutas hay una confrontación un tanto violenta en la que un personaje lleva un bastón de madera. Yo estaba dirigiendo en un momento de muchísima tensión dramática y, de repente, miro hacia arriba y veo un bastón de madera real volar directamente hacia mi cabeza dando vueltas sobre sí mismo. Sin dejar de dirigir ni un solo segundo, arqueé la espalda hacia atrás al más puro estilo MATRIX para esquivar las balas. Te aseguro que el bastón no era de cartón piedra, era madera de verdad. Me rozó la cabeza, pasó de largo, rebotó en la pared trasera del foso y cayó justo al lado del violín. Por suerte no hirió al músico. Estuve dirigiendo con los niveles de adrenalina disparados durante los siguientes tres números musicales. Los músicos me miraban asustados y partidos de risa a la vez, preguntándome con la mirada si estaba bien, y yo solo les indicaba: "¡Tira, tira!".
Una reivindicación necesaria por el Día de la Música
BWW: Para terminar, Enric, celebrando el Día de la Música, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a nuestros lectores sobre el valor de la música en directo en el teatro?
Enric García: No quería terminar la entrevista sin romper una lanza en favor de ellos y hacer una mención muy especial y necesaria a la Orquesta de LOS MISERABLES, y a las orquestas de teatro musical en general. A veces, nuestro sector está un poco denostado o menospreciado desde otras industrias de la música, y creo que la gente no es consciente en absoluto de lo sumamente difícil que es ser un músico apto para tocar esta partitura o el género del musical en general.
El teatro musical te exige ser un músico camaleónico de altísimo rendimiento: tienes que saber tocar un pasaje de salsa, pasar inmediatamente a un fragmento clásico impecable, saltar a un rock and roll salvaje y luego ejecutar un rap. Encontrar músicos que dominen todos estos registros y que además lo hagan con excelencia es dificilísimo; son profesionales súper especialistas. Los músicos que tengo en el foso de LOS MISERABLES son maestros, primeras espadas y solistas absolutos. Muchos días, mientras estoy dirigiendo en el foso, me quedo escuchándolos, miro al escenario y pienso: "Esto es espectacular". Y todo el mérito es suyo. Quiero aprovechar este altavoz para reivindicar que los músicos de foso de más alto nivel de este país están trabajando hoy en día en el teatro musical. Es una realidad incontestable.
El Test Rápido de BroadwayWorld
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¿Un musical clásico que te obsesione?: No soy muy de musicales clásicos, pero si tengo que elegir uno por el que tenga debilidad, te diría SONRISAS Y LÁGRIMAS.
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¿Un musical contemporáneo que todo el mundo debería escuchar?: Mi gran deseo era que viniera DEAR EVAN HANSEN, ¡y afortunadamente ya se ha confirmado que llega la próxima temporada! Así que ese deseo ya está cumplido.
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¿Cuál es la partitura más difícil que has tenido que trabajar?: En el ámbito del teatro musical, sin lugar a dudas, LOS MISERABLES.
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¿Una manía o superstición antes de bajar al foso?: No soy una persona supersticiosa, pero tengo una necesidad imperiosa de calma antes de empezar. No me gusta tener imprevistos de última hora y tener que vestirme corriendo e ir directo a la función. Necesito encerrarme en mi camerino media hora antes, hacer mis estiramientos, estar en absoluto silencio o charlar tranquilamente con mi asistente. Necesito paz mental antes de levantar la batuta.
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Si pudieras cenar con cualquier compositor de la historia (vivo o muerto), ¿a quién elegirías?: Me iría a cenar con Tom Kitt, el compositor de CASI NORMALES (NEXT TO NORMAL). Aprovecho para confesar que es uno de mis musicales favoritos de todos los tiempos. Me parece una genialidad absoluta, escrita con una delicadeza y una inteligencia desbordantes. La orquestación es magistral y el uso que hace de las voces y de la instrumentación para ser un espectáculo de pequeño formato me parece sencillamente espectacular.

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Mamma Mia! El Musical Teatre Tívoli (9/26-11/29) |
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90 MINUTOS Teatro Maravillas (5/26-9/29) |
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Los Miserables Teatro Apolo (11/28-7/05) |
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101 Dalmatas Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío (10/18-12/27) |



