ESPECIAL: El fenómeno GOLDEN y la revolución musical que une los Oscar y Broadway
De la era dorada de Disney a los recientes Tony: analizamos por qué el arrollador éxito musical de GOLDEN apunta a ser el nuevo fenómeno de Broadway
La historia de los Oscar acaba de escribir un nuevo y vibrante capítulo. En una noche llena de momentos memorables, K-POP DEMON HUNTERS se ha coronado logrando el codiciado doblete: Mejor Película de Animación y Mejor Canción Original. Este triunfo no solo reafirma el poder de la animación en la gran pantalla, sino que marca un hito sin precedentes en la industria impulsado por la imparable fuerza global del K-pop y las historias diversas.
Para entender la magnitud real de este premio y su conexión con nuestro mundo, es inevitable mirar atrás. La relación de amor entre la animación y la estatuilla a Mejor Canción Original vivió su época de mayor esplendor durante el célebre Renacimiento de Disney en los años 90. No es casualidad que esta era dorada estuviera orquestada por figuras como Howard Ashman y Alan Menken, genios que trajeron la estructura, la narrativa y el alma del teatro musical de Broadway directamente a los estudios de animación.
La veda la abrió LA SIRENITA en 1989, ganando con "Under the Sea", seguida por LA BELLA Y LA BESTIA en 1991 y ALADDÍN en 1992. El arrollador éxito de EL REY LEÓN en 1994, seguido de POCAHONTAS y TARZÁN, no solo dominó los Oscar, sino que demostró que estas historias pedían a gritos un escenario. Prácticamente todos estos títulos dieron el salto de la pantalla a las marquesinas de Broadway y el West End, redefiniendo el teatro musical contemporáneo y demostrando que la animación es, en esencia, puro teatro.
El camino hasta K-POP DEMON HUNTERS durante este siglo XXI se mantuvo pavimentado por otros grandes éxitos que demostraron cómo la animación moderna seguía bebiendo directamente del lenguaje escénico. Pixar nos regaló momentos musicales inolvidables y oscarizados con canciones que funcionaban como perfectos monólogos teatrales, desde TOY STORY hasta la profundamente conmovedora y culturalmente rica COCO. Por su parte, Disney siguió creando himnos que inevitablemente acabaron conquistando las tablas, como el fenómeno arrollador de FROZEN, cuyo salto a Broadway era el paso más lógico y natural para una partitura tan épica y coral.
Pero si hablamos de infundir pura teatralidad contemporánea a la animación, es imprescindible destacar la figura de Lin-Manuel Miranda. El creador de HAMILTON revolucionó la fórmula reciente de Disney al inyectar ritmos latinos, hip-hop y complejas estructuras de Broadway en títulos como MOANA y, por supuesto, ENCANTO. Esta última es una obra con un ADN tan marcadamente escénico que, aunque rozó la gloria en los Oscar con la nominación de la bellísima balada "Dos Oruguitas", demostró su inmenso poder narrativo rompiendo récords mundiales con el tema grupal "We Don't Talk About Bruno". Miranda nos dejó a todos soñando con ver a la familia Madrigal sobre un escenario y, lo que es más importante, preparó el terreno para que el público global abrazara bandas sonoras animadas con estructuras musicales cada vez más audaces, teatrales y modernas.
Sin embargo, lo que hace que el triunfo de "Golden" sea verdaderamente histórico es su abrumador impacto pop masivo y cómo encaja en un cambio de paradigma cultural global que ya está transformando nuestros propios escenarios. Viéndolo con nuestros "ojos de Broadway", resulta imposible no fantasear con una adaptación teatral de este exitazo rotundo del K-pop, especialmente cuando la meca del teatro ya ha abierto sus puertas de par en par a la excelencia asiática. Sin ir más lejos, esta misma temporada hemos presenciado un hito histórico paralelo: la obra MAYBE HAPPY ENDING, de origen surcoreano, ha arrasado llevándose seis premios Tony, incluyendo el galardón a Mejor Musical. Esta historia sobre dos robots obsoletos que descubren el amor en un Seúl futurista, creada por Will Aronson y Hue Park, ha demostrado que las narrativas de raíces asiáticas pueden liderar la industria de Broadway.
Con el terreno ya conquistado por MAYBE HAPPY ENDING, ¿cuánto tardaremos en ver la espectacularidad, las coreografías de K-pop y la apasionante historia de estas cazadoras de demonios convertidas en un gran musical?
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